Ayer puse unos guineítos a hervir y se me quemaron. Estaba hablando por teléfono y se me fue la mente. Lo tomé de excusa y señal para coger las llaves…
Ayer me llama mi hija por teléfono con tremendo alboroto -por el día de San Valentín-. Que no sabe qué regalarle al marido. Todos los años es lo mismo. La pobre, nunca la pega.