Seguramente ya te has visto uno que otro lunar. Ese que te acompaña desde que tienes recuerdos o los que tu doctor dijo que son causados por la exposición al sol. Ya asomaron algunas verrugas, que quizás son propias de la edad. Pero ¿Cómo distinguir aquellos inofensivos de los que son enemigos de tu salud? Lo primero que debes saber es que la piel habla y merece que las escuches con cariño y ojo crítico.

  1. Lunar: Son acumulaciones benignas de melanocitos (células pigmentadas), generalmente de color uniforme — desde café, negro hasta rosado — con bordes definidos y textura lisa o incluso un poco elevada. Pueden aparecer a cualquier edad; y según un estudio publicado por U.S. Pharmacist, tener demasiados lunares (más de 20) supone un riesgo mayor de melanoma (cáncer de piel)
  2. Verruga: Hay varios tipos. La que es común en adultos mayores y es benigna, y las inducidas por el virus del papiloma humano (VPH). Son las más comunes, son contagiosas y pueden adoptar formas con textura rugosa, como una coliflor, de color piel o amarillento.
    Hay distintos tipos, pero la mayoría son causadas por VPH: La plantares (que a veces crecen hacia adentro bajo presión y duelen), planas (más comunes en niños/adultos jóvenes), y genitales (una infección de transmisión sexual).
  3. Acrocordón o Fibroma Blando (Tipo de Lunar Carnoso): Son pequeños bultitos blandos, que suelen colgar de la piel en zonas de pliegues o fricción — como cuello, axilas, párpados — y son completamente benignos (no cancerosos).

LUNAR sospechoso:
Usa el sistema ABCDE, creado por el National Cancer Institute, para no confundirlo:
• Asimetría: no coincide una mitad con la otra.
• Borde irregular o poco definido.
• Color desigual, diferentes tonalidades.
• Diámetro mayor de 6 mm (como una goma de borrar).
• Evolución: cambios en tamaño, forma o color.

Verruga problemática:
• Si crece rápido, duele, sangra o cambia de forma, ¡consulta al dermatólogo! Incluso con verrugas comunes o lunares, si hay dolor o sangrado, ya es motivo serio.


Qué hacer en diferentes situaciones:
Lunar normal y estable: Obsérvalo en espejo cada mes, y fotografíalo si quieres. El objetivo es asegurarte que no cambie en su apariencia.
Lunar sospechoso (ABCDE): Consulta a tu dermatólogo sin dilación. La detección temprana puede salvar vidas.
Verruga: No la rasques ni intentes “desaparecerla”: puede contagiar o inflamarse. Mejor consulta un profesional de la salud.
Acrocordón que molesta estéticamente: Se puede remover con un dermatólogo, si te incomoda.