Hace unos días doña Dorca se volvió viral. Una abuela que fue al concierto de Bad Bunny, en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot y la subieron a la tarima, al lado del mismísimo artista urbano; quien hasta le cedió el micrófono para que proclamara la frase célebre: “Acho, PR es otra cosa”.
El 11 de julio comenzó su Residencia “No me quiero ir de aquí”, compuesta por 30 conciertos consecutivos en El Choli. Las primeras nueve funciones fueron reservadas únicamente para residentes de Puerto Rico, vendidas mediante puntos presenciales en enero. El resto de las entradas, junto a paquetes VIP y de hotel, se puso en venta general poco después, rompiendo records: Se agotaron las 400,000 entradas disponibles en menos de cuatro horas.
Por sus controversiales canciones, el Conejo Malo es odiado por unos y amado por otros. increíblemente se ha ganado el corazón de muchos Baby Boomers, quienes bailan sus canciones, pero, además, admiran el motor económico que ha significado esta Residencia. Generó un estimado de 377 millones de euros, impulsó la creación de más de 3,600 empleos y promovió 40,000 noches de hotel reservadas en San Juan.
Un valor destacado -que también ha unido a las generaciones de abuelos y nietos- es la celebración de identidad y cultura boricua, que resulta en un show que integra símbolos culturales puertorriqueños, desde instrumentos tradicionales hasta narrativas históricas.

¿Qué tienen que decir los Baby Boomers que cambiaron boleros por perreo?
- Myra J Rodrìguez Caraballo, 63 años
A mí me invitó una joven amiguita que trabajó conmigo y ahora somos muy cercanas. Cuando llegó el día del concierto, su novio no pudo acompañarla y ella me invitó a mí. Le dije que sí de inmediato, porque mi nieta mayor vino de la diáspora solo a verlo y me contó lo estupendo que estuvo todo, en decoraciones, kioskos y comidas.

Debo decir, que al principio no me gustaba su lírica, pero cuando lanzó esta última producción, me gustaron los mensajes, expresados en la forma que los jóvenes entienden y aprecian escuchar. Cuando las escuché la piel se me erizó. ¡Me inyectó orgullo patrio!
Las personas que critican no saben que, para ganarse a los jóvenes, hay que hablar como ellos, pensar a su estilo, entender y aceptar que todos hemos sido jóvenes. Que al igual que sus antecesores, comienzan con lo que no se dice y luego mejoran la lírica, para llevar el mensaje subliminal de que hay que hacer cambios y les toca a ellos.
Este joven lleva un plan muy bien diseñado para despertar en todas las generaciones el orgullo de ser puertorriqueño, de nuestra cultura y lo fuerte que somos cuando nos unimos para alcanzar una meta en común.

Sobre el concierto: “Ese día comenzó a llover y a tronar, pero nadie se movió. Todo el mundo se “enchumbó” y los maquillajes, peinados y ropa se estropearon, pero el concierto fue tan espectacular que olvidamos el frío y lo mojados que pasamos la noche. Fue una experiencia inolvidable, rodeada de todas las generaciones, con gente multicultural escuchando hablar diferentes idiomas, debajo de la lluvia, agradeciendo que pasamos una gran noche. Gracias Benito Antonio Martínez Ocasio, fue impresionante verlo dar gracias a Dios por todas las noches que el pueblo va a verlo y cantan con él.
“Me llamo Myra J Rodrìguez Caraballo, soy orgullosa criolla de Caguas, tengo 63 años y como Jacobo, ahora amo a Bad Bunny”.
2. Edwin De Hoyos, 71 años
Mi nombre es Edwin De Hoyos, cumplo 72 años en septiembre y decidí ir al concierto de Bad Bunny, número uno porque, aunque vivo en San Juan, soy vegabajeño y quería conocer al compueblano. De hecho, soy maestro retirado y di clases en la escuela superior (no le di clase a Benito, pero di clases en esa escuela superior). Yo quería ver que es lo está moviendo tanto. Todos mis sobrinos y mi sobrino nieto están muy entusiasmados, así que fui con una amiga de mí misma edad que estudió conmigo desde escuela elemental y fue un éxito. Tuvimos estacionamiento de impedido, al frente del coliseo y el precio fue excelente para los Seniors y personas con carné de impedido.

Me gustaron varias cosas: Número uno, la organización, el orden y la seguridad. Tenía a esos jóvenes de seguridad pasando por frente de mi asiento cada 10 minutos, preguntando que estaba bien, que si estaba cómodo e inclusive hasta me ayudaron cuando decidí ir al baño.
Jamás había visto en un concierto tan lleno de juventud, tanta organización y tanto respeto. Me encantó especialmente la interpretación de Ednita Nazario en la canción que más me gusta de Bad Bunny, que es “Lo que le pasó a Hawaii”.
A mí, el fenómeno de Bad Bunny me encanta desde que él apareció y comenzó a tener fama. Las personas que están criticando y en ellos incluyo a mi hijo -que pastor de una iglesia evangélica- y he tenido que explicarle que es falta de entendimiento y comprensión. Una cosa es la música y otra cosa es el elemento social, ese boom que ha impactado a Puerto Rico en la economía y en la mentalidad de los jóvenes.
Yo digo bromeando:
Me gusta tanto, que a modo de relajo digo que soy el presidente del “Bad Bunny Golden Fan Club”
Madeline Rivera Ramos, 67 años

Decidí ir al concierto, porque el 5 de enero de este año, me amanecí escuchando el nuevo álbum de Bad Bunny, gracias a mi yerno. Me encantó cuando anunció su Residencia en Puerto Rico, así que el día de la venta me fui al casco de Río Piedras con una sobrina. Hicimos fila por 12 horas y salí con 6 taquillas. Invité a 2 de mis hijos con sus parejas y un nieto, como regalo de graduación. Llegó 19 de Julio y comenzamos nuestra aventura a las afueras del Coliseo. Una vez adentro, mucho júbilo y alegría, en un concierto que empezó a tiempo. Me disfruté todo el concierto, por lo que casi no tomé fotos, de la emoción.

El momento más emocionante fue cuando cantó “La mudanza” y Bad Bunny pidió que, si tenías a un ser amado al lado tuyo, lo abrazaras. Al lado mío estaba mi hija y como no tienes idea la abracé: “Ojalá que los míos nunca se muden” y ella se mudó hace 11 años.
A la gente que critica la música de Bad Bunny les digo que se den la oportunidad de escuchar este último álbum, porque yo era una de ellas y mi hija me hizo entender que ella era más fanática de Bad Bunny por su fundación y las cosas que hacía con la juventud que por las canciones. Pero este álbum es otra cosa.
Finalmente les comparto que en la fila para comprar los boletos conocí a un grupo de jóvenes. Hasta un chat de en WhatsApp tenemos y yo me auto denominé la abuelita ellos.
“Benito, Bad Bunny, Martínez GRACIAS por hacerme la noche“

