Cuando la que hoy es generación Baby Boomers tenía menos experiencia -también menos años y ningún dolor en las articulaciones-, el significado de la palabra “Tecnología”, agrupaba mayormente los enceres de la casa: Nevera, Licuadora (la Osteryzer) y un ultra súper mega plus televisor (¡En blanco y negro!).
Hoy día, mientras menos espacio ocupe la llamada tecnología, más avanzada y moderna se percibe. Te cabe en el bolsillo, te habla, te hace enojar -si se queda sin batería-, te maravilla, te confunde y te resuelve. Todo comulga en este presente que antes fue el futuro que no imaginaste vivir.
Este artículo es una invitación a recordar con nostalgia y humor las “piezas de museo”, que antes llamaste, tecnología.
Antes: El teléfono estaba en la sala
El de disco, con cable largo, y una mesita al lado con libretita y bolígrafo – sí, ahí se guardaban los contactos-. También la guía telefónica y en las casas con estilo, incluso, un mueble diseñado para sentarse al lado del teléfono. Cuando sonaba, todo el mundo decía:
—“¡Contéstenlo, que puede ser de larga distancia!”
O el que contestaba gritaba: “Ya lo cogí”, para que no fuera alguien a levantar el otro teléfono de la casa y escuchara la conversación.

Ahora:
El teléfono va contigo al baño, al médico, al supermercado. Salir de la casa a veces toma más tiempo, porque el aparatico ese tiende a esconderse junto con los espejuelos.
Un tal “Siri” te contesta preguntas, dictas mensajes, haces videollamadas… La comunicación es más que el celular. Hay otros artefactos como la tal Alexa – que seguro es pariente del Siri- a quién puedes preguntarle si va a llover hoy o qué fue lo último que dijo la gobernadora.
📺 Antes: Había que levantarse a cambiar el canal
La pregunta: ¿Dónde está el control? No existía, pues la función de control remoto la ejercía el más pequeño de la casa: – “Pedrito, cámbiame la televisión”. Con solo cuatro canales: WAPA, Telemundo, Canal 6 y el 11, que si llovía no se veía ninguno… el poder ver el final de la novela era un privilegio. Suerte que a veces lo repetían otro día, en otro horario.

Ahora:
¡Streaming! Netflix, Disney+, Amazon, Hulu, Roku, YouTube, HBO Max… Ahora la variedad de contenido es tanta, que una simple novela se pierde entre tanta serie, película, documental, etc.
🎶 Antes: Escuchábamos LPs, cassettes, o la radio AM
¿Recuerdas cuando llamabas 5 veces a la estación de radio para que pusieran esa canción de José José que te sacaba lágrimas? Y si la grababas en cassette, los primeros segundos de la canción, un imprudente locutor, presentando dicho hit.

Ahora:
Spotify es una herramienta en la que pides canciones por voz, cambias el ritmo con un click, y puedes hacer playlists como: “Para limpiar la casa” o “Canciones infantiles para los nietos”.
📷 Antes: A revelar fotos
La palabra “Selfie” no se había inventado y lo peor: Uno no sabía si había salido bien en la foto, hasta semanas después. Pagabas por el revelado de fotos con la gente con los ojos cerra’os, dedos metidos en el lente fotográfico, espíritus de color arcoíris en una esquina de la imagen, y al cabo de años, era imposible sacarlas de los álbumes con forro de vinil pegajoso, sin dañarlas.

Ahora:
Se toman 17 fotos del mismo bizcocho y se le comparte a los nietos para que le pongan filtro, le aumenten la luz y si tú sales en ella, solo tienes que pedirlo, y te ponen con más pelo que Daniela Romo.
¡Y un momento! No canten “cumpleaños” hasta que no suban las fotos al Facebook.
🧠 Antes: El GPS era el pasajero junto al conductor
Con frases como:
“Vira aquí… no, no era ahí. ¡Ay bendito, ahora sí que te perdiste!”

Ahora:
Google Maps te guía, te habla con acento extranjero, te avisa si hay tapón o si la policía te está acechando después de la lomita.
Sin duda, la tecnología ha cambiado… pero los Baby Boomers también. El futuro llegó… pero no los cogió dormidos; porque la misma generación que usaba radios de pilas y cocinaba con carbón, hoy usa celulares, sube fotos, y los más atrevidos, incluso hacen TikToks.
