Hablar con Aníbal de Gracia es como abrir una caja de música antigua, hecha en Puerto Rico. Y aunque es un ícono de la cultura sonora local, Él no vive solo del recuerdo; su esencia es una fusión viva entre lo clásico y lo moderno, entre el ritmo de los abuelos y la energía de los nietos.
Hoy, el bayamonés, de 64 años, sorprende no solo por su trayectoria, sino también por su disciplina, y su condición física. Quienes fueron testigo de sus inicios, hace más de 20 años, con su Orquesta “Batukéalo” dan fe de una frescura, que no sacrifica ni su raíz ni su origen. Muchos también se preguntan cuál es el “truco”, detrás de este cambio tan relevante en su apariencia.
En esta entrevista para Oh My Boomer, Aníbal de Gracia cuenta anécdotas de la época dorada de las orquestas, de las tradiciones, del poder de la buena salud y de una plena que “desempolvó para la posteridad”.

Los Baby Boomers crecieron escuchando las orquestas en vivo, las patronales y bailables de pueblo. ¿Recuerdas algo de esa época dorada? ¿Alguna anécdota o comentario que desees añadir, para ilustrar la música de antes?
Te cuento que como soy oriundo de Bayamón, las fiestas patronales -en aquella época- eran 10 días de festividad; de viernes a domingo de la semana siguiente. Siempre en el mes de mayo. Yo, aunque era pequeño, veía las orquestas de aquella época (muchas de ellas ya desaparecidas); pero recuerdo haber visto a la Mulenze, Willie Rosario, Bobby Valentín, Cheo Feliciano… Y sí, era en una época gloriosa donde había mucho evento musical a nivel de todo Puerto Rico. Eran 10 días y 78 pueblos. La demanda de la música era grande.
Una anécdota, allá para los 80, en unas fiestas patronales de Bayamón estaba Bobby Valentín, quien iba a alternar con otra orquesta. Antes era así: Se hacían 2 sets y se alternaba. Ahora tocas una hora y media y te vas. Pues estaba anunciado el maestro Bobby Valentín y por alguna razón la otra orquesta no llegó. Entonces, el alcalde, Ramón Luis Rivera (Padre), le pidió a Bobby que si por favor podía cubrir a la otra orquesta. El accedió, así que estuvimos una noche escuchando todos los éxitos de Bobby Valentín desde sus comienzos. Fue bien grato escuchar al maestro.
Tu música combina la esencia de la plena, el merengue y la salsa con una energía muy contemporánea. ¿Cómo logras mantener viva la tradición sin dejar de sonar actual?
A mí siempre me ha gustado ser una persona versátil, no quedarme solamente en un género musical y crecí escuchando muchos géneros musicales, ya que mi papá tenía una tienda de discos en Bayamón. Siempre me atrajo la plena, la salsa y el merengue. De escuchar tanto a esos grandes artistas, dije: “En algún momento dado, si tengo oportunidad, de conformar una orquesta, voy a tocar todo tipo de música”.
Adicional, en aquella época, muchos grupos tocaban todos los géneros, por lo que había más oportunidad para ser contratado, por ser más versátil. Aun así, estamos claros que han cambiado los estilos con el paso de los años; pero uno se va amoldando a lo que está ocurriendo. Hay que ir renovándose, rejuveneciendo, adaptándose y evolucionando, sin perder la esencia. Porque la química de trabajo del grupo es lo que hace que nos mantengamos con esa energía y con esa chispa.
Para nosotros no hay mayor alegría y satisfacción, que ver como el público baila y disfruta de nuestra música. Ese es nuestro motor. Puedes llevar esa música de antes y traerla ahora, atemperarla a esta nueva juventud que está empezando a escuchar lo que nosotros veníamos escuchando hace mucho tiempo, por lo que se ha despertado ese interés en la juventud actual.
¿Qué canción o ritmo puertorriqueño diría usted que mejor representa nuestra identidad como pueblo?
Esa respuesta es bien compleja, porque todo va a depender en qué lugar la hagas y en qué época. La música ha ido evolucionando. Si vamos años atrás, diríamos que el bugalú, el chachachá, la danza, la plena, el rock en español, el merengue y obviamente no podemos dejar el género urbano fuera. La salsa entró duro, allá para época de los 60 y los 70, que fue cuando empezó a difundirse. Luego vino el merengue también… Y si vas al campo, te van a decir que la música de cuatro y de guitarra.
Lo que es indiscutible, es que el género urbano ha revolucionado el mercado y cambió el juego por completo. Todos los exponentes, desde El General para acá, Vico C… y todos esos géneros que fueron evolucionando hasta lo que es el hoy el género urbano y el trap. También Ricky Martin tuvo una época gloriosa. Nos representó dignamente… Pero, nos guste o no, nuestro mayor representante -en estos momentos- es Bad Bunny y es lo que te va a responder la juventud. Como ves, es bien complejo, porque todo va a depender de la época en que se nos haga la pregunta. Todos los géneros nos han representado en algún momento dado y eso es bueno, porque demuestra que nuestro país es una cuna de talentos musicales. Los mejores músicos son músicos de Puerto Rico, sin lugar a duda.
Sabiendo que el Baby Boomers Expo 2025 rendirá honor a las tradiciones locales, ¿qué costumbre familiar conservas?
Voy a empezar por la Semana Santa. En mi caso, el Viernes Santo me gusta pasarlo bien solemnemente. Yo era de los que, cuando pequeño, iban a la procesión que se hacía en Bayamón y a la procesión de Tuto también. Seguimos con el Día de Acción de Gracias. Me reúno con toda la familia. Nos sentamos, y aunque suene como un cliché, siempre hay que dar gracias a Dios por un día más de vida. Ese día, nosotros tenemos por costumbre hacer una oración especial, donde damos gracias por todas las cosas buenas y por las enseñanzas que hemos tenido. Esa costumbre no la he perdido y la he inculcado a mis hijos.
En Navidades están las parrandas, donde visitamos al amigo en horas de la madrugada y le formamos una fiesta en la marquesina. Esa es otra tradición que no hemos olvidado y que la practico mucho.
Muchos Baby Boomers viven fuera de la isla. En tu opinión, ¿qué tradiciones debemos proteger para que nunca se pierdan, sin importar dónde vivamos los puertorriqueños?
Tradiciones como montar el arbolito de Navidad en familia, después de Thanksgiving o un poquito antes. También, el día de Navidad, que nuestros hijos o nuestros nietos vayan y abran sus regalos. Eso es una tradición que no se debe perder, donde quiera que uno esté. Aprovechar las reuniones con amistades y escuchar música boricua, de cuerda, de guitarra. De figuras como Chuito, Maso Rivera, Nieves Quintero, Nito Méndez… En fin, toda esa música de antes, con la que crecimos muchos de nosotros.
Vivimos una era muy tecnológica, donde estamos demasiado pendientes a los artefactos electrónicos (tableta, celulares) y, obviamente, como ya la música no se escucha en tocadiscos; sino que se escucha a través de las plataformas digitales, pero aun así debemos seguir escuchando la música que nos lleva a otras épocas, junto a nuestros seres queridos.
Hablemos de lo evidente… Estás en una excelente condición física. Cuéntanos, ¿qué te llevó a este cambio tan radical, ¿cómo lo lograste y cómo puedes inspirar a los Baby Boomers a seguir tu ejemplo?
Tengo 64 años y soy una persona que le gusta comer. Yo disfruto de ir a distintos restaurantes y comer bien. Sin embargo, con el paso del tiempo, uno reconoce que no puede comer en las mismas cantidades que cuando era joven o comer cosas que uno entiende que no hacen tanto daño, sin tomar en cuenta el efecto acumulativo. Pues, con el paso de los años, se empieza a ganar unas libritas… De una librita en una librita se llega al sobrepeso. Así empiezan los achaques y condiciones como la diabetes. Muchas de ellas no necesariamente son hereditarias. Yo empecé a sentir todo ese exceso, hasta el punto de estar obeso.

Por otro lado, mi papá sufrió de diabetes y estuvo postrado en una cama. Ver a un ser tan brillante, con tanta movilidad, con tanta energía, en esas condiciones, fue muy doloroso. Fue así como decidí que eso no iba a ocurrir conmigo. Tomé una decisión drástica, donde empecé a evaluar todo lo que estaba comiendo que me estaba haciendo daño y empecé a controlar las cantidades, las horas en las que comía, eliminé el azúcar, reduje drásticamente la vida sedentaria. También empecé a hacer ejercicio y a no comer en fast foods.
Gracias al Señor y a todas esas acciones, tuve un cambio del cielo a la tierra, ya que todas esas dolencias y achaques han desaparecido.
A los Baby Boomers les digo: Mucha disciplina, y una meta fija; sabiendo que esas libras no llegaron de un día para otro. Hay que ser pacientes, bajarlas poco a poco y -obviamente- con la ayuda de un profesional de la salud, hacer ejercicios, activar el metabolismo, comer por porciones, velar el azúcar, cuidar de las comidas fritas y las carnes rojas.
Querer es poder. Nosotros, cuando nacimos, no sabíamos leer y aprendimos a leer. No sabíamos caminar y aprendimos a caminar. Así también tenemos que aprender a comer. Se ve bonito, sabe rico, pero si me hace daño no me lo puedo comer. Es una meta de todos los días.
Si tuvieras que dedicarle una canción al público de los Baby Boomers, ¿Cuál sería y por qué?
Sin duda sería “A ti na’ má”. Esa plena que existió hace muchos años. ¿Por qué? Porque, cuando estaba en la banda municipal de Bayamón, teníamos un popurrí de plenas y esa canción la tocábamos mucho. Cuando yo fui creciendo y empecé a tocar más en la calle, vi que casi nadie la tocaba. Tocaban otras plenas tradicionales, pero no esa. Un día decidí grabarla y darle un toque de nosotros, que fue un éxito. Hicimos un video y después que nosotros grabamos esa canción, ahora todo el mundo la toca, así que me siento bien contento de poder escuchar a la nueva generación tocar “A ti na’ má”. También cuando orquestas ya establecidas en Puerto Rico la tocan. Me siento muy contento de que, por lo menos, la saqué, la desempolvamos y la dejamos ahí para la posteridad. Esa canción es con la cual me identifico y se la dedico a mi público.

